Personalizá tu espacio de trabajo con estos cuatro tips

(Istock)

Agregar toques de tu personalidad a tu espacio de trabajo puede hacer que te sientas más cómodo durante tu jornada laboral. Más allá de eso, te sorprenderá saber que también puede ayudar a aumentar tu productividad en tu trabajo. Investigaciones revelan que los empleados se desempeñan mejor cuando se sientan en áreas decoradas con tintes de su personalidad que en áreas sin decoración alguna.

Un espacio de trabajo más personalizado también contribuye a mejorar las relaciones de trabajo. Los atisbos de tus intereses pueden servir para iniciar una conversación, lo que aumenta la probabilidad de que crees mejores relaciones con sus compañeros de trabajo.

Recomendamos estos consejos para crear un espacio de trabajo que sea verdaderamente tuyo.

Encontrá tu inspiración

El primer aspecto, y el más importante, a la hora de ponerle más personalidad a tu área de trabajo es pensar qué te inspira y exhibir elementos que reflejen eso.

Podés colgar fotografías, recuerdos u otras cosas que te recuerden para qué estás trabajando o por qué estás haciendo lo que hacés. Mostrá aquello que te apasiona para mostrar un elemento más humano a tu espacio laboral.

Empezá por decorar con intención. Decidí lo que le inspira y crea un espacio en tu área de escritorio u oficina para mostrarlo. Tratá de hacer un punto focal para sus elementos de inspiración. Por ejemplo, dedicá una pared para colocar imágenes de lo que te apasiona y sobre lo que estás trabajando. Podés colocar un marco grande alrededor para resaltarlo aún más.

Ponele color

La mayoría de las oficinas tienen tonos neutros, por lo que te sugerimos agregar color a tu espacio personal. Aunque es probable que no puedas elegir tu escritorio o silla exactamente como la querés, podés adornarlos con colores. Por ejemplo, encontrá una colorida alfombra de escritorio antideslizante debajo de tu computadora para hacer que tu área resalte aún más.

También podés agregar elementos más pequeños en tu color o patrón preferido, como una abrochadora, tijeras, organizadores de escritorio, dispensador de cinta scotch, libretas y planificadores o calendarios de escritorio.

Añadí decoración

Una alfombra pequeña o un tapete colorido de la silla puede hacer que el piso de tu área sea (mucho) más divertido. Probá poner una lámpara fría para agregar una iluminación suave y minimizar el resplandor fluorescente de los techos. Los relojes analógicos o digitales pueden mejorar la comodidad de tu espacio de trabajo, ya que están disponibles en una amplia variedad de colores y temáticas. Las plantas también agregan vida a tu espacio de trabajo. Elegí plantas que no dejen caer demasiadas hojas y que se puedan dejar durante el fin de semana sin agua. La vegetación de bajo mantenimiento, como las suculentas, funciona bien en las oficinas.

Los elementos calmantes también son una gran adición y pueden crear un ambiente relajante. Por ejemplo, podés colocar una imagen de un paisaje o una foto que evoque una sensación de paz y tranquilidad.

Evitá cosas que te distraigan

Un espacio de trabajo más personalizado no solo debe hacerte feliz, sino también estar libre de distracciones (como el ruido o las luces parpadeantes) que impiden que tus colegas realicen su trabajo.

Cuando algo te distrae, puede tener un impacto negativo, no solo en tu trabajo, sino también en cómo los miembros de su equipo se mantienen enfocados en sus propios espacios.

Crear y mantener un espacio de trabajo personalizado no consiste solo en mostrar tu personalidad. También se trata de mantener tu área de trabajo organizada. Asegurate de configurar primero tu sistema de organización ideal y luego encontrá formas de agregar tu personalidad a la creación de ese espacio ideal.

Sobre el Autor Belén Marty

Lic. en Comunicación Social, periodista y generadora de contenido.

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