“La educación formal tiene una metodología anticuada”

Nicolás Nemirovsky es docente universitario y uno de los fundadores de Punto Techies, un emprendimiento que ofrece cursos de robótica y conocimiento tecnológico para chicos de 6 a 16 años. Buscan, a través de distintos talleres, generar el interés en los jóvenes por las nuevas tecnologías y prepararlos para el mundo que se viene.

Desde un abordaje no solo didáctico sino lúdico acercan temáticas de la vida, la física, la tierra y el espacio a un grupo de chicos de Buenos Aires.

Conversamos con Nicolás sobre todos estos temas para que nuestros hijos no se pierdan nada del futuro. ¿O ya se lo están perdiendo? Veamos…

¿Quién y cuándo fundó el proyecto y por qué?

La idea la tuvo mi socio Gonzalo López Escriva. Tuvo la inquietud de querer mandar a sus hijos a un curso de robótica pero no había cupos por bastante tiempo. Se preguntó en ese momento por qué no había ninguna otra alternativa a esto porque es una buena idea. Qué raro que no lo haga nadie.

Él siendo ingeniero industrial no tenía el know how de la robótica (o eso cree él), entonces buscó alguien que lo pueda acompañar. Así es como llega a mi oficina y me pregunta qué opinaba del proyecto. En un momento me preguntó si lo quería acompañar. Así arrancó el proyecto, porque teníamos las dos patas: la pata más organizativa y la pata tecnológica o del conocimiento científico.

Todo esto pasó hace poco tiempo y en poco tiempo. En mayo empezamos a armarlo y lanzamos la publicidad en agosto para arrancar el 1 de septiembre. Tenemos una dinámica divertida, el siempre quiere ir rápido y yo lento. Él avanza y yo quiero frenar, pero nos complementamos muy bien.

¿Por qué es importante el conocimiento tecnológico en los chicos?

Hoy la tecnología está en todos lados. Antes era super importante poder mirar un mapa y la geografía se volvió algo fundamental. Y así como los chicos aprenden de geografía deberían aprender en el colegio de tecnología.

La programación está en todos los niveles, en todos los trabajos. Hoy me contaban de un estudio de abogados que para un montón de casos tienen un sistema de programación que automáticamente imprime las respuestas de acuerdo al litigio específico. Estaba todo prácticamente automatizado.

La realidad es que la tecnología permea en un montón de capas de la industria. La tecnología ya no es una industria, pero el uso de la tecnología es una herramienta que sirve en múltiples industrias. Me parece fundamental aprenderlo como una herramienta.

Si yo te digo robótica, biotecnología, programación, óptica o electrónica suenan a cosas super avanzadas. Y que hoy realmente para poder aprender de robótica no solamente no podés hacerlo en el colegio, sino que tampoco podes hacerlo en la facultad.

Hasta que te enteres de qué se trata la robótica pueden pasar 6, 7, 8 años de educación formal. Y si no te gusta, ¿qué hacés? Nosotros buscamos que los chicos puedan entender desde una edad más temprana de qué se trata. No porque a nosotros nos interese que todos hagan robótica sino porque queremos que los chicos tengan una noción de la vocación más fácil. Queremos bajar la barrera de entrada de la gente a la tecnología.

¿Es la escuela un ámbito anticuado y retrógrado en el ámbito de las nuevas tecnologías?

Me llevo mal con las generalizaciones. Hay un montón de escuelas que hacen un buen laburo en este tema. Sí creo que la educación formal tiene una metodología anticuada que es más contraproducente en algunas nuevas tecnologías que en otras.

A veces la formalidad que tiene la escuela, tanto en el orden de dar los conceptos como también desde el punto de vista de cómo se imparte ese conocimiento (es decir una persona adelante frente a chicos mirándo al profesor) me parece anticuado. Los chicos necesitan experimentar un montón de cosas.

¿Qué es lo más importante que los chicos aprenden en sus cursos?

Pensamiento computacional. Es la capacidad de tomar un problema que es más complejo y dividirlo en partes. Por ejemplo, tengo que hacer que un robot le de la vuelta a la mesa. Por ahí eso suena como re difícil pero se puede dividir en pequeñas partes. Hay partes de la mesa que son rectas, entonces quiero que el robot vaya recto de un punto a otro. Esos son conceptos sencillos desde la programación.

Así los chicos van solucionando una situación compleja para ellos en pequeños pasos más sencillos. De alguna manera se genera también capacidad de abstracción que es en parte lo que los chicos generan en esas edades.

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¿Cómo creés que jugará la tecnología en los chicos que hoy tienen 10 años?

Las herramientas se van haciendo más complejas lo que hace el trabajo más sencillo, pero si uno va a querer competir tiene que poder manejar esas herramientas.

Creo que hay un mito de que es muy difícil poder aprender ciertas cosas y mi opinión es que hay muy pocas cosas realmente difíciles, lo que es difícil es tener la motivación para hacerlas.

¿Cuáles son sus planes a medido plazo?

Hay dos aristas: una tiene que ver con poder ofrecer cursos en otras zonas de Buenos Aires. Notamos que hay mucha gente interesada en esta propuesta. Otra es incrementar la amplitud de la propuesta.

Nosotros hoy nos enfocamos en robótica para chicos, pero vamos a empezar a agregar más temáticas. En cuanto al aprendisaje, no puede estar si no está antes la parte lúdica. 

¿Qué preguntas les suelen hacer los padres?

Más allá de las preguntas de rigor, lo que me llama la atención es: “¿cuáles son los requisitos?”. Nunca se muy bien qué piensan que puede ser necesario; para nosotros el único requisito real es tener ganas de aprender sobre robótica. 

Sobre el Autor Belén Marty

Periodista. Generadora de contenido en Staples Argentina. Maestrando en Economía y Ciencias Políticas.

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