Horizontal o vertical: ¿Qué tipo de estructura le conviene a tu organización?

Los empresas modernas suelen elegir los modelos de tipo horizontal (Istock)

La sociedad ya no es la misma que hace 50 años. Así como las comunidades, los usuarios y las profesiones fueron variando, reinventándose, lo mismo fue sucediendo con la cultura organizacional. Cada empresa, tuvo que ir actualizando sus procesos internos y externos para adaptarse a una realidad tan cambiante como inevitable.

El organigrama de una empresa representa la estructura dentro de una compañía. Marca “la cancha” de cómo se distribuyen las funciones de los miembros de la empresa así como sus responsabilidades. Las empresas tradicionales suelen tener un organigrama vertical, mientras que las startups y aquellas que han sabido tener suficiente flexibilidad, poseen un organigrama horizontal. Pero, ¿cuál es la diferencia? La implementación de una de las dos formas de estructura es un tema crucial para maximizar la productividad de los empleados.

Por un lado, un organigrama horizontal representa una cultura empresarial basada en el proceso de trabajo y no en un mando de poder jerárquico. Es decir, no existen los mandos intermedios y se empodera a los empleados para tomar sus propias decisiones operativas. El trabajo y las responsabilidades no son individuales sino grupales.

Lee también: ¿Cuál es el mejor modelo de negocio para tu pyme?

Por otro lado, la organización de tipo vertical es la que nos explicaron tradicionalmente en la escuela, aquella de tipo pirámide. Arriba de todo se encuentra el presidente de la empresa, luego los distintos directores de áreas y luego cada división se compone de mandos medios y supervisores.

En cuanto a la toma de decisiones, las estructuras verticales y horizontales tienen formas muy diferentes de hacerlo. Por ejemplo, en una organización vertical, las decisiones vienen de la gestión a través de la jerarquía de los empleados. Los talentos o empleados tienen ciertas tareas que cumplir y si necesitan realizar algún cambio deben hacerlo de la mano de sus supervisores directos. Por el lado de las horizontales, los empleados son capacitados para poder tomar ellos las decisiones operativas diarias sin tener que consultar con sus jefes. El personal es impulsado por objetivos de producción establecidos directamente y son motivados a ser empleados proactivos.

En las horizontales, los empleados tienen mayor autonomía y libertad al no estar fijadas los mandos de poder y responsabilidades. El equipo de trabajo funciona de manera transversal y no piramidal.

Las reuniones estructuradas y el monitoreo constante es algo diario en las organizaciones verticales. Debido a que los empleados de una organización horizontal tienen el poder de tomar sus propias decisiones, la colaboración suele ocurrir de forma más orgánica. Es decir, los trabajadores suelen estar en contacto más fluido informalmente con los demás y por ellos pueden estar más abiertos a crear nuevas soluciones en conjunto.

Es importante recalcar que existen empresas modernas que cuentan con un organigrama empresarial de tipo mixto, es decir, que combina distintos tipos de organigramas. Suele funcionar para empresas grandes con una estructura interna compleja. Por un lado, se estructuran con una jerarquía pero a su vez promueven a través de estructuras horizontales más chicas (de la mano de los team leaders) la toma de decisiones a través de equipos multidisciplinarios.

 

Te puede interesar:

Cuánto cuesta vender con tarjeta

Pymes: Por qué es importante innovar

About the Author Belén Marty

Periodista. Generadora de contenido en Staples Argentina. Maestrando en Economía y Ciencias Políticas.

follow me on:
>