¿Das mil vueltas antes de arrancar una tarea?

Todos hemos pasado por eso: se acerca una fecha límite y te encontrás enfocado en cualquier cosa excepto en completar la tarea que tenés que entregar. La dilación o demora en ponerte a trabajar en esa tarea no es pereza. En general es “aversión a la tarea”, el acto de evitar una actividad porque es dolorosa o aburrida. Todo el mundo pospone las cosas que tiene que hacer, es la forma en que lo superamos lo que nos hace eficientes. Así que veamos algunos pasos para superar la procrastinación.

Date un recreo

El primer paso es perdonarte a vos mismo por no terminar (o empezar) la tarea antes. Lamentarse de que siempre pospongas las cosas en lugar de ponerte a trabajar es solo una forma de retrasar lo necesario. Para algunos, posponer una tarea es el resultado del perfeccionismo y el miedo a fallar. Si vos sos ese tipo de persona, te recomendamos abandonar la mentalidad de todo o nada y centrate en el progreso en lugar de en la perfección. Como dice un colega todo el tiempo “no dejes que la perfección se interponga en el camino del bien”. O como dijo Voltaire, “lo perfecto es enemigo de lo bueno”.

¡Reformulalo!

Ahora que te perdonaste a vos mismo, es hora de dejar atrás tus formas de postergar todo todo el tiempo y reformulá la tarea que tenés entre manos. No es tan malo, aterrador o aburrido como creés. Una forma de hacer eso, especialmente si es una tarea monótona o aburrida es comenzar a medir el tiempo que te tarde en realizar parte de esa actividad. Podés ponerte como meta hacer el trabajo más rápido en la siguiente etapa y tamibén podés pensar en cómo el café o la comida impactan en tu rutina laboral. Modificar la forma de encarar el trabajo, pensándolo como desafío en vez de una tarea puede hacer que se transforme en algo emocionante.

Otro gran replanteamiento es enfocarse en los beneficios de completar la tarea. Si posponés el cierre de sus libros contables cada trimestre porque le temés al gran número rojo al final de la hoja de cálculo, volvé a enmarcar la tarea. En lugar de pensar “qué tan cerca estoy de cerrar las puertas de mi negocio”, hacé las cuentas y pensá “veamos cómo hemos mejorado desde el último trimestre, así sabremos qué mejorar el próximo trimestre”.

A veces, solo tenés que aceptar que no pasarás el 100 por ciento de tu tiempo haciendo lo que amás. Pensá en un astronauta, esas personas altamente inteligentes solo quieren ir al espacio pero, ¿cuánto de su carrera se gasta realmente en el espacio? A veces, las tareas terriblemente pesadas son el precio que pagas por hacer lo que amás.

Ponete a trabajar

Con una mejor mentalidad y motivación, estás listo para ponerte a trabajar. Evitá encontrarte con otro caso de dilatación de la tarea al dividir tu proyecto retrasado en subtareas manejables. Y programá el horario en tu calendario, en este momento, para completar cada una de esas subtareas.

Sea realista con su horario para que tenga éxito. Si creés que te tomará cinco horas de trabajo completar un proyecto, date siete. Y no te sabotees programando estas subtareas durante un tiempo ajetreado, porque no lo harás, ¡lo que te hará sentir aún peor!

La procrastinación en sí no es mala, pero puede conducir a una disminución de la autoestima y más estrés y eso puede llevar a tener algunos problemas de salud. 

About the Author Belén Marty

Periodista. Generadora de contenido en Staples Argentina. Maestrando en Economía y Ciencias Políticas.

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