5 Razones para tener una agenda de papel

Agendas 2019

(Istock)

Me van a decir que estoy loca, que hoy en medio de la tormenta tecnológica no tiene sentido alguno atesorar una agenda de papel en la cartera. Pero estoy segura que no soy la única que ya está pensando en la nueva temporada de este producto… Ideales para aquellas personas que, como yo, no tienen una memoria de elefante, o la del mozo de los bares notables -aquellos que se acuerdan de absolutamente todos los detalles en una mesa de 9 personas.

Discutiendo con una compañera de trabajo el otro día – fanática de lo digital- decidí enumerar para ella -y un poco para mí también- las razones por las cuales hoy, en pleno 2018, sigo comprando agendas de papel.

Veamos las 5 razones:

La podés personalizar. Exacto. Eso mismo que estás pensando. Con las agendas de papel podés elegir modelos, diseños, colores, y hasta la textura. Tenés la posibilidad de sentir esa adrenalina de comprar algo que te encante. De escribir las reuniones, citas, y direcciones en distintos colores. Sobre todo, a la agenda de papel la tenés en frente tuyo en cualquier momento. Las citas están escritas con tu letra. Siempre tuve la sospecha que uno interioriza más las cosas si las escribe. ¿O no?

No se queda sin batería. Es como esa marca de desodorantes: la agenda de papel no te abandona. No se te cuelga y los mensajes escritos no desaparecen por alguna razón misteriosa. Su uso es más sencillo que la tabla del 1. Es verdad, la agenda de papel no te manda alertas. No grita “¡No te olvides de mí!”. Pero se supone que la agenda está para ser chequeada regularmente durante el día. ¡Podés olvidarte el celular, pero la agenda jamás!

Son privadas. Lo mejor que tienen las agendas de papel es su privacidad. A nadie se le ocurre abrir una agenda de papel para chusmear o agendar de prepo una reunión sin el consentimiento de la otra parte. Sin embargo, en las agendas digitales laborales esto es moneda corriente. Supervisores, jefes de otras áreas, nos agendan citas sin previo aviso. ¿Por qué lo permitimos en el mundo digital y nos parecería una aberración que alguien lo haga en el mundo físico?

Son más prácticas. Al menos a mí, me lleva mucho menos tiempo abrir la cartera, tomar la agenda y escribir la próxima cita, junto con el numero de teléfono o dirección del evento que encontrar el celular (o la computadora), desbloquearlo, esperar que se cargue el calendario, abrir un nuevo evento y escribir todo en el lugar correspondiente. Ni hablar si no contaba con el email de la persona, otro minuto extra.

Es tuya. Son parte de tu presente, y tu pasado a medida que pasan los días. Quedan como recuerdo de lo que fue tu año y no se borran automáticamente cuando termina el ciclo. Si fue un año importante cobra más relevancia aún.

Aprovechá ese recreo en la oficina para chusmear las nuevas y mejores agendas de 2019 acá.

 

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Sobre el Autor Belén Marty

Periodista. Generadora de contenido en Staples Argentina. Maestrando en Economía y Ciencias Políticas.

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