4 Consejos para que tu emprendimiento despegue

Bueno, decidiste fundar un emprendimiento y rápidamente te diste cuenta que la vida de un emprendedor a veces se siente como si estuvieras al filo de un acantilado o cruzando por el medio de un puente movedizo. Lograr que una empresa despegue puede ser una constante y empinada cuesta arriba. Ese camino requiere de dinero, experiencia, mucho tiempo disponible y un ajetreo lleno de vaivenes. Emprender no es algo para los que tienen afecciones cardíacas. Ni para los débiles de espíritu. Siete de cada diez empresas emergentes no logran pasar los primeros tres años de vida. ¿Suena algo pesimista? Puede ser.

Pero no todo son malas noticias. Por el contrario, todo el mundo y hasta las grandes empresas empezaron desde algún lugar. Muchas de las grandes compañías de hoy tienen comienzos humildes. Imaginate el mundo sin Spanx, una compañía que vende lencería y un poco más, que comenzó en el departamento de una mujer llamada Sara Blakely. Ahora es una de las mujeres multimillonarias más jóvenes del mundo. Todos hemos escuchado las historias de Steve Jobs que arrancó con Apple en su garaje, o a Richard Branson quien fundó su multimillonario imperio Virgin con solo US$ 200.

Algunos podrían pensar que muchos de sus éxitos fueron gracias a la suerte. Pero la suerte, con suerte, jugó un pequeño papel. Cuando algún periodista le pregunta a algún empresario exitoso cómo logró su éxito, los empresarios más exitosos rara vez atribuyen sus logros al azar.

Pero, entonces ¿cómo hacer para ser parte de ese selecto grupo de emprendimientos que lograron despegar? Rula Sharkawi, una emprendedora de Toronto, Canadá, da cuatro consejos para aquellos emprendedores que busquen avanzar en su carrera emprendedora. Veamos las palabras de esta exitosa emprendedora:

Creá valor: la mayoría de las grandes empresas ofrecen una solución a algún problema puntual. Pensá en cómo creas un valor que el mercado sepa apreciar. El valor no se trata de ser el más barato, se trata de crear esos productos y servicios ‘imprescindibles’ que harán que tus clientes se desvivan por tu producto o por tu servicio. Tomate el tiempo para comprender lo que tus clientes necesitan y luego ofrecé la solución a ese problema.

Deseá lo que querés: ¿Alguna vez sentiste que necesitás que otros aprueben o validen lo que estabas haciendo? No esperes más. Aprender a definir lo que querés y pedilo descaradamente fue una de las cosas más liberadoras que aprendí. Recuerdo hacer interminables presentaciones de ventas y luego mirar mi correo electrónico esperando ansiosamente que el cliente hiciera un pedido. ¿Te suena familiar eso? Superá el miedo a la palabra “no” y encontrá una increíble libertad empresarial al solicitar esa venta.

El hecho de no esperar a que sucedan las cosas, sino sentarme en el asiento del conductor, cambió mi vida. ¿Querés ver tu sueño hecho realidad? Pedile a tus empleados que te ayuden a cumplir tu visión. Si deseás información profesional, preguntale a ese experto de la industria. Si querés ayuda, pedila. Pedí a los demás que sean parte de lo que estás creando. Preguntá, preguntá, preguntá. No esperes a que la suerte se ponga de tu lado. Si no pedís lo que querés, es probable que no lo obtengas.

Tomate tiempo para vos: como empresaria, madre y esposa por lo general siempre tengo mil cosas que hacer.

Cuando tu tanque tiene poca carga de combustible, no es tanto una búsqueda de equilibrio entre el trabajo y la vida personal lo que necesitás, sino más bien una capacidad constante para volver a priorizar. Fuimos hechos para hacer varias cosas a la vez, pero ese ajetreo puede ser agotador. Planificá y protejé tu tiempo de inactividad celosamente. Inventá el tiempo necesario para alimentar a tu diosa interior. Ya sea salir con amigos, hacer yoga o simplemente recuperar el sueño perdido, encontrá las cosas que te recarguen y revitalicen. Solo cuando te alejas, podés regresar.

Vos podés: te sentís que estás colgando de una soga en el aire, evitando por poco una avalancha de pedidos y demandas. Bueno, la vida no es perfecta y tampoco lo son los negocios. Siempre te van a ir apareciendo nuevos desafíos que tendrás que ir aprendiendo a sortear.

La diferencia entre el 30% que logra despegar con su empresa y los que no, está en la forma en que respondés a los problemas. Aprendí desde el principio a aceptar el hecho de que parte de mi función como CEO era ser el principal solucionador de problemas. Los escaladores no trepan montañas de una, sino que trepan por secciones, algunas empinadas, otras rocosas, pero cada una necesita una estrategia diferente para ser superada. El punto es que un problema no te detendrá en seco.

Trabajar en los problemas y no quedarse atascado, no solo generará resiliencia, sino que también puede presentarte nuevas oportunidades imprevistas cuando logres avanzar en un desafío. Después de todo, encontrar una solución a un problema fue lo que generó la creación de los inventos más grandes del mundo.

About the Author Belén Marty

Periodista. Generadora de contenido en Staples Argentina. Maestrando en Economía y Ciencias Políticas.

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