3 tácticas para enfocarte en la oficina

(Istock)

Es muy -muy- fácil dispersarse. Es mucho más difícil concentrarse al 100 por ciento en una tarea que necesitamos terminar. La triste verdad es que muchos de nosotros pasamos nuestros días en la oficina en una nebulosa, sin capacidad de concentrarnos realmente en lo que tenemos delante. Estamos distraídos, ocupados, pero aún así, improductivos.

Al adoptar un enfoque más consciente de nuestra salud, podemos cambiar esa falta de concentración. Aquí te compartimos tres prácticas para comenzar.

Mantenete en movimiento

El 25% de los adultos no se mueve lo suficiente de acuerdo con estadísticas la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esa falta de movimiento y ejercicio no solo tiene un impacto en tu corazón, también tiene un impacto en la salud de tu cerebro y su capacidad para pensar con claridad.

Cuando hacés ejercicio, te das un impulso inmediato de concentración, según investigadores del British Medical Journal. Eso se debe a que obtenés aumenta el flujo de sangre en tu cerebro, lo que hace que esas neuronas se disparen, tiren y se sinapsen entre sí, mejorando tu enfoque.

Existen aplicaciones en el teléfono que según el peso y la edad de la persona te sugieren momentos en el día para que te pares de la silla y camines al menos durante el recreo.

Salí afuera

Desconectate por el tiempo que necesités de los televisores, celulares y notebooks que tengas a mano. Nos pasamos más tiempo mirando pantallas que disfrutando de la naturaleza en estos días y eso está afectando nuestra capacidad de concentración. Esto sucede porque con cada vistazo a estas pantallas, recibimos información. Ese nivel de sobrecarga de información es suficiente para dejarnos abrumados y cansados.

Tomar un descanso en la naturaleza (andate a un parque, una plaza, un campo, al jardín) puede restaurar tu capacidad de pensar con claridad. Un estudio publicado en Psychological Science determinó que estar al aire libre les permitió a los participantes mejorar sus puntajes en las pruebas cognitivas. Eso se debe a que el cerebro reacciona de manera diferente cuando está en el exterior, lo que nos permite liberarnos de la sobrecarga de información y alcanzar un estado más meditativo. Al hacerlo, restauramos nuestra capacidad de concentración.

Tomá agua

Cuando tu cuerpo detecta cualquier tipo de cambio en su composición fisiológica, comienza a operar a un nivel más bajo para compensar el agotamiento de los recursos, según el doctor Harris Lieberman, un psicólogo investigador del Instituto de Investigación Ambiental del Ejército de EE.UU. Incluso un pequeño porcentaje de deshidratación puede hacer que tu cuerpo entre en modo de vuelo cuando se trata de su capacidad de atención.

Mientras estés sentado en tu escritorio sintiendo que el cansancio empieza a aparecer, dejá tu café o gaseosa a un lado y buscá un vaso de agua para tomar en su lugar. Hidratar tu cuerpo reiniciará tu cerebro y hará que comience a disparar a pleno aceleración nuevamente.

Mejorar tu enfoque comienza con comportamientos conscientes:

Sentirse aturdido y con la cabeza nublada es normal, pero no tiene por qué durar demasiado. La próxima vez que necesités sacudir las telarañas de tu cerebro, parate, tomá un buen vaso de agua y da un paseo de 10 minutos por el edificio de tu oficina. Puede que te sorprenda lo refrescante que te sentirás.

Sobre el Autor Belén Marty

Periodista. Generadora de contenido en Staples Argentina. Maestrando en Economía y Ciencias Políticas.

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